19 de octubre de 2008

He'll be back in ten dodos






Dear Saudi Arabia, could you please give me Andy back?
Dear time, could you please be kind and pass extra fast for the next two weeks? Don't forget to set back to slow mode after A. arrives!

17 de octubre de 2008

Veni, vidi, video # 028 Siouxie and the Banshees

Defino por contraste. Si todo esto fuera aquello y aquello fuera al menos un poco como yo igual cambiaría mi cableado, y me convertiría en simpatizante de lo otro; quizás sería abanderada de la primera ola, y hasta eventualmente la más fiel.

Mira alrededor
dime lo que hay...

Algo de mi no podría existir, sin el espejo travieso que advierte lo que no soy, o algo por el estilo...

Ecuación compleja de lo que me rodea síntesis impensable de elementos vecinos; todo me afecta. Y a la vez, la idea ingenua de que en mi universo soy el sol el centro, la gravedad, creadora única, absoluta responsable.

Mira alrededor
y ven a jugar with me.





Previously in VideoViernes: Vitalic by Pleix

13 de octubre de 2008

Segovia / Everywhere




en las ciudades y en los campos
en las chacras, en los restaurantes, en los bares, en la puerta de las casas, en la orilla de todos los ríos, en los parques, al final de las correas, sueltos con las orejas al viento, ladradores, callados, saltarines, remolones, vagos, hiperquinéticos, relajados, simpáticos, malhumorados, blahhh blahhh blahhhh blahhhh...

10 de octubre de 2008

Veni, vidi, video # 027 Vitalic by Pleix

Chiens insurgés
défient le rythme
la loi universelle de la gravité
et la classification des animaux d' Aristote

Pleix insurmontables,
ils défient tout



Merci Iván!

7 de octubre de 2008

Sky 2

Alma, Canada


Düsseldorf, Alemania


Desbiens, Canada


Chambord, Canada


Vilanova i la Geltrú, España


París, Francia

5 de octubre de 2008

Sky

Estambul, Turquía


Quebec, Canadá


Segovia, España


Quebec, Canadá


Espacio aéreo sobre algún lugar de Francia

3 de octubre de 2008

Veni, vidi, video # 026 Vivaldi Invierno
Allegro non Molto

La primera vez que la vi fue en el velorio de Carlota; apareció desde atrás de una cortina de terciopelo, vestida de violeta y con un sombrero de los años 40. Dio un par de vueltas solemnes por la sala, y seguido fue hacia el cajón; lo acarició con un gesto tan melodramático que se le escapó una brevísima carcajada. Los demás presentes se callaron al unísono y giraron sus unánimes cabezas hacia ella, como radares si acaso un ovni perdido entrara en el espacio terrestre. Yo la miraba desde el principio, y continué mirándola mucho después de que todos volvieran –también al unísono– a sus murmullos falsamente condolidos. A pesar de sus gestos escenográficamente afectados y desfachatadamente burlones, se notaba que ella sí estaba triste, y por solidaridad –o porque era linda– me entristecí.

Afuera hacía un calor de leyenda y adentro un frío glaciar, probablemente debido a un exagerado ajuste del aire acondicionado, aunque yo tenía mis sospechas de que el frío salía directamente del cajón. La chica de violeta era, hasta el momento, la única que se había acercado a ver a la muerta. Algo bastante raro porque el único atractivo de un velorio es justamente ir y mirar fijamente al muerto para ver si se mueve; ó tocar su cara marmórea; ó tratar de distinguir los lentos cambios a través de las horas, casi al mismo tiempo que se van muriendo las flores... también al unísono.



La chica de violeta daba vueltas por la sala sin hablar con nadie y sin que nadie le hablara, y yo, que no podía dejar de mirarla de golpe intuí su secreto y me sobresalté. Ella, que en ese momento caminaba hacia la otra punta de la inmensa sala, se detuvo en seco, giró lentamente su cabeza y parte de su torso hasta dar con mi mirada. En ese momento los murmullos crecieron y la sala se llenó –físicamente– de un ruido insoportable, y a pesar de que ella estaba a unos 15 metros, vi su cara –sólo su cara– aproximarse como si fuera a través del zoom de una cámara cinematográfica. Creo que perdí el conocimiento, ó la memoria, ó unos cuantos minutos de la noche, no se exactamente qué, pero algo perdí. Recuperé la conciencia cuando el taxista me preguntó adonde iba. Estaba bastante lejos de la funeraria y por lo visto acababa de subir al taxi, pero no tengo ningún recuerdo de lo que pasó en el medio.

Seis meses después, durante el día más crudo del invierno, volvía de la tintorería y al doblar en la esquina de casa me choqué –físicamente– con ella. Estaba parada en el medio de la vereda, bastante desabrigada y quieta como un poste. Yo tenía mis aparatosos auriculares Bose puestos, pero ella no se hizo ni cargo y me habló como si nada. A pesar de la música a todo volumen, se que me dijo sin ninguna sorpresa “Hola, ¿cómo estás? Soy Clara, nos vimos en el velorio de mi abuela. ¿Te acuerdas de mi?

Continuara... (algún día)


26 de septiembre de 2008

Veni, vidi, video # 025 Ryuichi Sakamoto

Estuve ocho veces. Nunca por gusto, ni por obligación; ni mucho menos por necesidad. Fue más bien por casualidad, que es una de las leyes físicas más regulares en mi vida. Con tantos sitios a los que me gustaría ir, el desorientado azar me lleva siempre al mismo...

Allí, me pasaron ocho cosas inauditas; la más inaudita de todas –y no la cuento entre las ocho– es que partiendo siempre desde el mismo sitio, llegué allí por ocho caminos diferentes. Y si bien todos tienen exactamente la misma longitud, todos son perfectamente distintos entre si. Y cuando digo perfectamente, lo que quiero decir es que no hay nada en uno que se repita en el siguiente. Así que ya ves, hay por lo menos ocho paisajes y ocho maneras de llegar a ese lugar y eso, por si solo, es cuando menos inaudito. ¿no te inaudita?

Y el detalle...

La primera vez una cacatúa vino volando hacia mi y se sentó en mi hombro; y sin la presencia de testigos que afirmen lo contrario juro que me dijo “Merry Christmas Mrs. Cute”....

La segunda vez vi a una mujer idéntica a mi madre, con su misma voz y su misma ropa. Y como mi mamá está muerta al principio pensé que era un fantasma –esa hubiera sido una explicación tantísimo más lógica– pero luego me di cuenta –aturdida– de que no era ella, que era otra.

La tercera vez todo estaba en blanco y negro; la cuarta los rascacielos eran de papel; la quinta una canción preciosa a la derecha repetida por un eco frío y gutural desde atrás; la sexta toda la gente vestía igual, comía lo mismo, presumía la misma voz, compartía gestos y tenía el mismo corte de pelo; la séptima era primavera a la mañana, otoño al mediodía, verano a la tarde e invierno a la noche.

Pero la más exasperante fue la octava... La gente caminaba hacia atrás y hablaba al revés, ¡completamente al revés! Aún así había una sensación de progreso a contrapelo bastante contradictoria e inquietante.

Las leyes físicas estaban revolucionadas. La única que insistía en mantener sus formas era la ley de gravedad, que es la más conservadora de todas y creo, la más dificil de engañar. Y la más enloquecida, totalmente descorcertante y dictatorial era la ley de inercia, que no se ponía de acuerdo con si misma y hacía que todo objeto detenido comenzara a moverse, y seguido, que todo objeto en movimiento tendiera a detenerse. Una ley esquizofrénica si las hay.

Esclava de esa inercia caprichosa durante quién sabe cuánto tiempo, un día –no hace mucho– llegué a los límites de su corrupto espacio y escapándome a rastras de su delirio volví al dominio de la otra, la de toda la vida. En ese límite, durante unos centímetros, durante los pocos segundos que toma el traspaso de poderes, sentí la ausencia total, el vacío, la anarquía de lo que –imagino– llamamos libertad.




Previoulsy in VideoViernes: Cocorosie, Terrible Angels

21 de septiembre de 2008

Olimpus Dogs in Utopia

In Greece dogs (as do cats) belong to the street. I guess nowadays they are Greek Gods... You can see them everywhere wandering around together, plotting their daily pranks, or just avoiding the worst heat of the afternoon in the coolest shade. Barking to the unaware passing cars is mandatory but half hearted. Everybody feeds them, loves them, lets them live their own odyssey across the big garden of the public arena. Every dog belongs to everyone, and everyone belongs to every dog.

19 de septiembre de 2008

Veni, vidi, video # 024 Cocorosie

Ya en el ascensor pones algo de música
Dos escalones, y tarareas
Portería y saludas
Restaurante y te distraes
Parque y te das cuenta de cómo cambian ya los colores
Deduces otoño
Cruzas la calle y cuidas tu derecha y tu izquierda juiciosamente
Galería y te preguntas si vale la pena quitarte los lentes de sol
Doblas y esquivas mesas
Bajas las escaleras (22 escalones)
Calle cortada y piensas que deberías anotarte en un gimnasio
Pequeño boulevard y bostezas
Arturo Soria hacia el norte…

Unos trescientos metros de:
Edificios idénticos al tuyo
Árbol, por quinientos
Banco de plaza, ocupado
Parada de autobuses, vacía
Kiosco de revistas, cerrado
Farmacia, fijas tu vista en otro lado
Perfumería, estornudas
Cuentas siete perros, siete correas, catorce amos
Cruzas la avenida, siempre en el semáforo
Ya en el Metro escalones, o escalera mecánica, o ascensor; cuentas los escalones mientras desciendes…
No deduces nada

Andén del medio, miras automáticamente el mapa
Esperas unos dos minutos, cinco si es fin de semana
Once estaciones pasan casi instantáneamente,
Aún anestesiada sales a la superficie y compruebas que nada ha cambiado, salvo los edificios
Esperas que M esté en su casa, pero sobre todo esperas que no se nuble
Sino, caminas por cada centímetro de la ciudad buscando algo que nunca encuentras
Piensas en muchísimas cosas a la vez, ninguna en profundidad
Piensas en muchísimas cosas a la vez, ninguna en profundidad
Piensas en muchísimas cosas a la vez, ninguna en profundidad
Deduces neurosis, pero rebobinas la cinta
Repites una y otra vez la misma canción esperando que en algún momento te canse; pero nunca lo hace




Previously in VideoViernes: Joe Dassin, Et si tu n'existais pas

18 de septiembre de 2008

Parichiens











Sont toujours là les chiens, peu imports la ville, ils sont toujours a coté de nous. À Paris, tout le monde en a… Les riches, la classe moyenne, et même le monde qu’habite dans la rue ont plusieurs.

Están siempre ahí los perros, poco importa la ciudad, siempre cerca. En París todo el mundo tiene uno... Los ricos, la clase media, y hasta los mendigos tienen varios.

12 de septiembre de 2008

Veni, vidi, video # 023 Emergency VV

Te has comunicado con el blog de Mariana; en este momento no puedo atenderte pero te mando saludos socarrones desde París. Y ya que estamos por la zona, te dejo otra francesada. Por favor deja tu mensaje después del video.



Previously in VideoViernes: Serge Gainsbourg, Je suis venu te dire que je m'en vais.

5 de septiembre de 2008

Veni, vidi, video # 022 Serge Gainsbourg

Irónicamente se sentaron en el único banco que se ve desde la ventana de mi oficina. Hablaron como una hora, ella movía mucho las manos y él permanecía sentado con los antebrazos apoyados en la falda y la mirada perdida en el piso, cada tanto dibujaba un no incrédulo con la cabeza. Contra todos los pronósticos era una tarde de sol radiante –calculé fríamente que ese clima poco nostálgico jugaba a mi favor; pero por otro lado me dio pena que la gente pasara a su lado con ese aire despreocupado de día de verano en pleno otoño, desparramando sobras de felicidad light.

Désolée, mais elle est venu te dire qu'elle s'en va...




Se despidieron como si nada, él ni siquiera se paró. Se quedó sentado mirándola mientras se alejaba y luego mirando al vacío, inmóvil durante unos buenos cuarenta y cinco minutos. Él sentado mirando la nada, y yo escondida espiándolo a él.

A eso de las tres volvió Little Miss Boho, y tal como yo esperaba se vino directo a mi oficina a contarme todos los detalles de su culebrón disfrazado de Indie film. Cerró la puerta y sin ni siquiera decir hola empezó a reproducir toda la conversación con un tono afectado que me subleva. Paciencia. Yo echaba más leña al fuego –no fuera cosa que se arrepintiera. Con hurras y bravos, bombos y platillos, adornaba y enaltecía todos sus argumentos de niña wannabe bobo. Y mientras ponía en escena mi complicidad pensaba cuánto debería esperar para empezar a mover mis fichas. Hice algunas cuentas al voleo... prometedor, no más de cuatro meses. Luego pensé que él seguramente necesitaría una buena amiga, y sonreí imperceptiblemente.


Previously in VideoViernes: Tita Merello, Se dice de mi

2 de septiembre de 2008

Osos galore

“Los osos, los osos, dónde están los osos (…)” repetíamos Sandra y yo, con los brazos en posición alitas de pollo y los ojos desorbitados. La anarquía de nuestros pasos rápidos y nerviosos erosionaba tramos del sendero sin piedad; y nuestra palpable ansiedad se desparramaba por el césped.

Los niños nos miraban con sus tontas boquitas abiertas y cierto aire de desaprobación; seguramente nos veían como unas usurpadoras de la atención que naturalmente se les dedica a ellos en estas arenas; o se creerían con más derecho al protagonismo del escándalo. O quizás simplemente creyeron que éramos de una raza de monos desconocida, parte del elenco del zoológico…

Pero a Sandra y a mi no nos importaba, porque en algún lugar no muy lejos de allí estaban los osos, y nosotras teníamos nuestras cámaras, y para mejor, por los altavoces anunciaban que en breve les darían la comida…









La pasamos tan bien ese día. Después de la primera, a los osos los vimos unas quinientas veces más. Simios asiáticos luego osos. Osos comunes pero volvamos un ratito a los osos; guepardos luego osos; linces nuevamente osos; tren salvaje con millones de ciervos de Virginia y osos encore; almuerzo osos; baño osos; nos vamos, pero antes vayamos a los osos, etc.

Los osos polares también gustan de la repetición; una vez que están adentrados en una actividad la repiten y repiten y repiten a un ritmo pachorro y apaciguador. Es hipnotizante verlos nadar hacia el vidrio, empujarse con sus patitas hacia atrás, girar, nadar hacia el vidrio, empujarse con sus patitas hacia atrás, girar, nadar hacia...

+ osos et plus

29 de agosto de 2008

Veni, vidi, video # 021 Tita Merello

Yo le dije […], y él me respondió […]; entonces yo le dije […], y el muy maleducado me confesó que […]. Imagínate que yo no salía de mi asombro, no pude contenerme y le eché en cara su […]. Sé que estuve brusca, pero no tanto como para dejarlo con esa cara...

Se puso pálido, con la mirada ausente, perdida en un punto fijo del fondo del salón; si no hubiese estado de pie, tan vertical, yo habría jurado que estaba muerto. Me di vuelta para ver que era lo que le llamaba tan escandalosamente la atención, y la vi parada ahí, la muy zorra, saludando con las puntas de los dedos y desparramando su sonrisa de fulana por toda la habitación. Con un vestido de poliéster y tul amarillo casi tan ordinario como ella.

Por dentro me moría; pero le devolví el saludo con su gesto espejado, sí es que es posible repetir tanta vulgaridad. Te prometo que si en el momento sentí algo ¡y sí que lo sentí! ella no pudo haberlo leído. Soy una actriz de categoría, no como ella cuya actuación más notable fue cuando hizo de mucama en una obra barata en la Sociedad de Fomento de Aldo Bonzi–, y además porque es una imbécil.

De cualquier forma me hizo un favor, porque llevarse a semejante pavote… ¡mirá que hay que ser tarada! Y que conste que sólo te lo digo a vos que sos mi amiga, porque sabés que yo soy una Señora, y que está muy lejos de mi nivel el ir por ahí criticando y dejando mal a los demás.



Previously in Video Viernes: Amy Macdonald, This is the Life

26 de agosto de 2008

And here come the cutsies

New dogs in the block, this time Westfalia's ones, in Germany.  I saw the best dog I've ever seen, the first one into this pics. He had the cutest face in earth, and was very sweet. But his hair...  An honest, authentic, beautiful mutt.










Previously in Wide World Perros: All those beautiful dogs

23 de agosto de 2008

Friends with you














Mini list of last weekend activities:
Strolling around
Playing in the woods with friends
Stalking the deers in the forest
A birthday with many cakes
Capturing friends into my digital pockets
Party under the trees with barbecue and eclipse included
Chick flick movie night with Currywurst
Very intreseting shopping
Speeding in the Autoban
A lot of great people

Fun fun fun...