16 de octubre de 2009

Veni, vidi, video # 080 John Williams
The Imperial March

En 32 minutos se termina el viernes. Necesito un poco de Villano con poderes. Parto, checked. Registro civil, haga-la-cola-en-informes-le-darán-un-número. Inscribir, registrar, nombrar, rellenar formulario, esperar, esperar, esperar. Seguridad Social, tiene-que-firmar-su-marido. Subo a un taxi “baja y fírmame esto” o ¿por qué no falsifico la firma?, no mejor no. Señor taxi, vuelta a Brasil 14. Comprar ropa X-small… todo le queda grande. Bodies talla 00, y eso que casi tres kilos. ¿Esto 25 euros?

Centro de Salud. Pediatra. Matrona. Dar de comer. Dormir poco, como tantos otros padres durante toda la eternidad. Ayer me olvidé las vitaminas, ¿ya le estaré arruinando la vida?

Voy hasta Goya, ¿puedo pagar con tarjeta? ¿tiene cambio de 50? Está bien, me voy en Metro.

Todavía me duele un poco. Cuando los limpias, te mean en la cara; y apenas pones el pañal limpio deciden hacer un poco más de caca.


Cada cosa que hago, la hago tarareando tan tan tan ta ta tan ta ta taaan... Necesito un Darth Vader que haga mis trámites, arme los muebles, limpie mi casa acomode la ropa, salga a por mis mandados… Que cada vez que me ponga en una cola, empiece a sonar su Imperial March y él me abra paso entre la gente. O que directamente vaya él por mi. Dormir, pasear y jugar con el bebé, eso lo hago yo misma por favor.

Para el babyshower... un Darth Vader, asistente personal por favor, es como la Barbie bailarina pero distinto.


1 comentario:

Silvi dijo...

Muy bueno, Marian. El sueño del asistente personal debe ser bastante recurrente en el mundo femenino, ni hablar en el de la madre reciente. Y efectivamente es complicado, lo fue siempre y lo será. Esas primeras semanas con poco sueño son lo más difícil. Du courage.